Everest 1996. Mal de altura.



Ambos libros relatan los acontecimientos ocurridos el 10 de mayo de 1996 en el Everest. Dos expediciones comerciales la de Rob Hall ,de Nueva Zelanda y la de Scout Fischer,norteamericano, compiten por llevar a sus clientes al punto más alto del planeta por la cara sur . Hall con varias expediciones en su currículum y Fischer , destacado alpinista, nuevo en el negocio .Rivales y sin embargo amigos, planeaban escalar juntos después de que finalizara la temporada.



Entre los clientes de Hall figura Jon Krakauer, escalador y periodista , encargado de escribir un reportaje, y entre los guías de Fischer , el ruso Anatoli Bukreev, en aquellos momentos uno de los alpinistas mas competentes del mundo, con varios 8.000 a sus espaldas.
 Ambas expediciones acaban mezclándose en el asalto final a la cima . El tiempo empeora rápidamente y el resultado se salda con cinco personas muertas , entre ellos los jefes de ambas expediciones , una de las tragedias que mayor eco tuvo en los medios de comunicación de todo el mundo. Hall decide permanecer con un cliente que ya sin fuerzas se ve imposibilitado para descender, mientras se despide de su mujer vía satélite , mientras Fischer totalmente agotado por no haber podido realizar una aclimatación adecuada y los constantes viajes de ida y vuelta imprevistos llevando clientes entre los distintos campos de altura los días precedentes, sucumbe a la tormenta.

Krakauer, publica su versión de los hechos donde veladamente acusa al ruso Anatoli Bukreev de subir sin oxigeno por su propio interés y no preocuparse en el descenso de sus clientes, a pesar de reconocer que el ruso salió varias veces de su tienda en el campo IV en medio de la ventisca poniendo en riesgo su propia vida, después del terrible cansancio que supone el ascenso a la cumbre , y pudo rescatar a tres personas él solo sin recibir ayuda alguna. Este molesto replica con Everest 1996 .

Más allá de la critica a las expediciones comerciales , donde se ofrece a alpinistas, algunos de dudosa capacidad , la posibilidad de alcanzar la cumbre por una cuantiosa cantidad de dinero , ambos libros reflejan las circunstancias en las que el negocio puede llegar a imponerse a la lógica alpinistica y las decisiones pueden obedecer a intereses comerciales.

 La cima del Everest por mucho que se ponga precio a su ascensión , sin llegar a la dificultad de otras emblemáticas montañas, no deja de estar a casi 9.000 m y es por lo tanto una ruta bastante peligrosa. Actualmente un 5% de los alpinistas se deja la vida en el intento.

 Por otro lado, no hay que presuponer que todo cliente que contrate una de estas organizaciones carezca de aptitudes para realizar la ascensión, pero si es cierto que estas expediciones funcionan de distinta manera que las tradicionales , y es el jefe de expedición el encargado de tomar todas las decisiones que sin duda también se verán influenciadas por un lado, por el hecho de que un cliente ha pagado una considerable cantidad de dinero y exigirá la cumbre, y por otro en el que se consiga llevar a los clientes a la cima o no, repercutirá en la temporada próxima en forma de publicidad positiva o negativa. Una gran presión que recae en profesionales con un negocio a sus espaldas y que tienen que decidir a 8.000 m de altitud, cansados, y sin apenas oxigeno en el cerebro.

 De que se equivoquen o no depende la vida de sus clientes.